Reencuentro Incierto.-
Siempre en las distancias cortas, es cuando aparecen las desgracias; como si expresaran que ya todo esta escrito tratando de persuadir tantas cosas al mismo tiempo que no nos damos cuenta de nada en absoluto.
Se que puedo vivir unos cuantos días sin respirar, pero es mejor aún sentir el aliento que disfruto de tu boca; y aunque he vuelto a empezar desde cero, necesito apresurar el tiempo, para ver si en el pasar de los años te encontraré de nuevo y aunque sepa lo que me traerán los tiempos a tu lado, es mejor vivirlos contigo, que sin ti.
Significa aún mas esta incertidumbre estando junto a ti, puesto a que se disfruta mas la tormenta estando dentro de ella que observarla a lo lejos; y aunque sé que te hice mucho daño, espero remendar tus heridas si algún día en otra vida te vuelvo a encontrar.
Sé que es absurdo pensar en un reencuentro, cuando tienes tantas lunas de distancias, pero he vuelto a escribir en mis estrellas un nuevo amanecer, queriendo terminar con toda aquella esperanza que quedó al momento de decirte adiós.
Quiero borrar de mi pecho tanto dolor, he llorado tanto y tanto que ya no me quedan lagrimas en el alma y así me he quedado solo y vivo, pero esta será la última noche que sigo sufriendo por un desprecio que yo mismo he puesto en tu corazón.
Quisiera matar esta angustia que llevo desde tu partida.
Quisiera frenar de una vez y para siempre todo aquello que ha quedado en el pasado.
He querido agotar cada recuerdo, cada pensamiento en el cual me lleve a razonar lo injusto que ha sido el final de todo lo que teníamos.
Y aunque lo que nos pasó fue perfectamente irónico, necesito equilibrar la balanza, en virtud de que siento que esta osadía me remuerde por dentro y lo único que me consuela es que me he quedado sin ti, como si la resignación sería la única prueba de conformidad.
Que dulce ironía saber que en tu futuro estarás conmigo, sin pensar si seré yo quien estará junto a ti en tan largos años de espera.
Que loca manía es estar pensando en un reencuentro incierto, que corto se me hace lo imperecedero, como he sido de inmoral, creyendo en vanidades del pensamiento, pero como te hago a un lado, si mi vida la he dejado de vivir justo en el momento que decidimos trazar nuevos senderos.
Desde entonces no tengo rumbo ni brújula que llegue a guiarme hasta a ti, para pedirte humillado ante tu pies otra oportunidad.
Siempre en las distancias cortas, es cuando aparecen las desgracias; como si expresaran que ya todo esta escrito tratando de persuadir tantas cosas al mismo tiempo que no nos damos cuenta de nada en absoluto.
Se que puedo vivir unos cuantos días sin respirar, pero es mejor aún sentir el aliento que disfruto de tu boca; y aunque he vuelto a empezar desde cero, necesito apresurar el tiempo, para ver si en el pasar de los años te encontraré de nuevo y aunque sepa lo que me traerán los tiempos a tu lado, es mejor vivirlos contigo, que sin ti.
Significa aún mas esta incertidumbre estando junto a ti, puesto a que se disfruta mas la tormenta estando dentro de ella que observarla a lo lejos; y aunque sé que te hice mucho daño, espero remendar tus heridas si algún día en otra vida te vuelvo a encontrar.
Sé que es absurdo pensar en un reencuentro, cuando tienes tantas lunas de distancias, pero he vuelto a escribir en mis estrellas un nuevo amanecer, queriendo terminar con toda aquella esperanza que quedó al momento de decirte adiós.
Quiero borrar de mi pecho tanto dolor, he llorado tanto y tanto que ya no me quedan lagrimas en el alma y así me he quedado solo y vivo, pero esta será la última noche que sigo sufriendo por un desprecio que yo mismo he puesto en tu corazón.
Quisiera matar esta angustia que llevo desde tu partida.
Quisiera frenar de una vez y para siempre todo aquello que ha quedado en el pasado.
He querido agotar cada recuerdo, cada pensamiento en el cual me lleve a razonar lo injusto que ha sido el final de todo lo que teníamos.
Y aunque lo que nos pasó fue perfectamente irónico, necesito equilibrar la balanza, en virtud de que siento que esta osadía me remuerde por dentro y lo único que me consuela es que me he quedado sin ti, como si la resignación sería la única prueba de conformidad.
Que dulce ironía saber que en tu futuro estarás conmigo, sin pensar si seré yo quien estará junto a ti en tan largos años de espera.
Que loca manía es estar pensando en un reencuentro incierto, que corto se me hace lo imperecedero, como he sido de inmoral, creyendo en vanidades del pensamiento, pero como te hago a un lado, si mi vida la he dejado de vivir justo en el momento que decidimos trazar nuevos senderos.
Desde entonces no tengo rumbo ni brújula que llegue a guiarme hasta a ti, para pedirte humillado ante tu pies otra oportunidad.

