Tuesday, July 29, 2008

Reencuentro Incierto.-


Siempre en las distancias cortas, es cuando aparecen las desgracias; como si expresaran que ya todo esta escrito tratando de persuadir tantas cosas al mismo tiempo que no nos damos cuenta de nada en absoluto.

Se que puedo vivir unos cuantos días sin respirar, pero es mejor aún sentir el aliento que disfruto de tu boca; y aunque he vuelto a empezar desde cero, necesito apresurar el tiempo, para ver si en el pasar de los años te encontraré de nuevo y aunque sepa lo que me traerán los tiempos a tu lado, es mejor vivirlos contigo, que sin ti.

Significa aún mas esta incertidumbre estando junto a ti, puesto a que se disfruta mas la tormenta estando dentro de ella que observarla a lo lejos; y aunque sé que te hice mucho daño, espero remendar tus heridas si algún día en otra vida te vuelvo a encontrar.

Sé que es absurdo pensar en un reencuentro, cuando tienes tantas lunas de distancias, pero he vuelto a escribir en mis estrellas un nuevo amanecer, queriendo terminar con toda aquella esperanza que quedó al momento de decirte adiós.

Quiero borrar de mi pecho tanto dolor, he llorado tanto y tanto que ya no me quedan lagrimas en el alma y así me he quedado solo y vivo, pero esta será la última noche que sigo sufriendo por un desprecio que yo mismo he puesto en tu corazón.

Quisiera matar esta angustia que llevo desde tu partida.
Quisiera frenar de una vez y para siempre todo aquello que ha quedado en el pasado.

He querido agotar cada recuerdo, cada pensamiento en el cual me lleve a razonar lo injusto que ha sido el final de todo lo que teníamos.

Y aunque lo que nos pasó fue perfectamente irónico, necesito equilibrar la balanza, en virtud de que siento que esta osadía me remuerde por dentro y lo único que me consuela es que me he quedado sin ti, como si la resignación sería la única prueba de conformidad.

Que dulce ironía saber que en tu futuro estarás conmigo, sin pensar si seré yo quien estará junto a ti en tan largos años de espera.

Que loca manía es estar pensando en un reencuentro incierto, que corto se me hace lo imperecedero, como he sido de inmoral, creyendo en vanidades del pensamiento, pero como te hago a un lado, si mi vida la he dejado de vivir justo en el momento que decidimos trazar nuevos senderos.

Desde entonces no tengo rumbo ni brújula que llegue a guiarme hasta a ti, para pedirte humillado ante tu pies otra oportunidad.
Pesares.-


En una vida obsoleta, en un camino intransitable, que desdicha siento cuando tan solo puedo poner mi mirada fija para distraerme de lo que me rodea, tan solo mirarme y crujir los dientes de remordimiento, como tratando de encontrar algo de resignación.

Que infelicidad estoy sintiendo, que tan fuerte puedo ser, que tanto he aguantado, como si se tratara de una prueba de resistencia; tan solo soy humano que necesita de alguien que cuide de el, alguien que simplemente se convierta en su motivo para seguir viviendo.

Que cruel se escuchan los sollozos cantos de las musas que han perdido su poeta, que infelices son las gotas de lluvia cuando no cumplen su propósito y simplemente caen en la tierra, pero que envidia les tengo a aquellas que llegan a acariciar tus mejillas, y que te bautizan llenándote de bendición celestial.

Cuan feliz se sienten las flores cuando te brindan su aroma, bañadas de perfume el cual ungen en tu cuerpo, como una diosa puede ser de esa manera, que con tanta sencillez puedes llegar a ser tan elegante.

Como hacer para que respondas a este Amor que me consume, este inmenso pesar que inmuta mi cuerpo.

Cuan perfectas son las líneas que definen tu silueta, que armoniosas se ven tus curvas y tus ondulaciones, que rítmicas se sienten al bailar esta danza prohibida, la cual te separa de lo terrenal y lo divino.

Que puedo hacer si lo que te puedo ofrecer ya te pertenece, desde una simple rosa hasta mi corazón por completo, tratar de conquistarte con detalles si eres dueña y señora de las constelaciones a las cuales he tratado de robar una de sus estrellas.

Es por tanto que no soy feliz, pues todo lo que te puedo ofrecer no te basta, puesto a que no soy digno de siquiera regalarte una de ellas.

Que alegría he de sentir, si a veces pienso que la sonrisa que me brindas, pueda ser de pena y no de simpatía; tengo todo y lo he echado a perder en una sola mano, ahora tan solo me queda la vida la cual te pido que me regreses si no harás de mí tu servidor imperecedero.
Primavera, Verano, Otoño y Soledad.-

Tengo momentos en los cuales tan solo recuerdo lo que quedó entre nosotros, y aunque en su mayoría simplemente fueron palabras dichas al aire, fueron sumamente concretas, y eso hace que desee recordarte absolutamente cuando así lo desee, pero es tan imposible el no poder apartarte de mi mente, es tan absurdo el querer seguir con esto.

Tu imaginada presencia, hace que olvide que aún sigo estando solo, y que mis pensamientos siguen siendo un idioma de signos sin el más remoto sentido, es difícil encontrar la plena tranquilidad cuando comienzo a entrar en este estado de soberbia, pero creo que alguna vez en mi vida deberé encontrar dentro de mí lo que refutadamente he perdido tratando seguir tus pasos.

Fuiste Primavera, que como pequeño botón de rosa retoñaste dentro de mi y allí creciste, llenando todo mi ser de tu aroma, dejándome embriagado con tu perfume, haciéndome perder dentro de tus pétalos, tan tierna y sensible; quizás con un poco de modestia, pero enteramente lista para ser amada.

Secundaste en ser Verano, convirtiendo todo mi entorno en tu morada, con un sentido más amplio de lo que significaba el Amor, lograste consumirme en tu calor, devastando todo aquello que una vez viste alfeñique en mis sentimientos y así apoderándote de mi ser, haciéndote amar, haciéndote ver como única y a la vez especial, me hiciste sentir mas que un simple humano; un dios terrenal, pero todo parecía tan hermoso que no podía ser cierto, es cuanto comenzó mi propio infierno.

Te volviste Otoño, y como hojas caídas de un árbol, fueron desplomándose los besos de tu boca, no podía sostenerme en tus brazos, los cuales como ramas, fueron secándose por ahorrarte los abrazos, tus manos dejaron de alcanzarme y fue así cuando noté que todo comenzaba a cambiar dentro de ti, tus ojos miraban mas allá de lo que podías alcanzar y simplemente dejaste de crecer, destruyendo todo lo que habías alcanzado en mí.

Tan solo te hiciste Soledad, tan solo quedaste como un recuerdo…

Soledad, que merodeas en cada rincón de mi cuerpo, soledad que disfrutas mi compañía, que me haces verte como única resignación, como si fueses lo único que puedo tener después de todo, no eres opción, tan solo eres lo que ha quedado de lo que una vez amé.

Quizás has de retoñar algún día, pero se que no será en éste huerto, el cual ha quedado sin vida; quizás vuelvas a ser lo que antes fuiste aunque sea en recuerdos, aunque tan solo sea para seguir siendo lo que nunca has de ser…

Invierno.